jueves, 9 de abril de 2020

La larga marcha


TITULO: La larga marcha
AUTOR: Stephen King
GÉNERO: terror
AÑO PUBLICACIÓN: 1979
VALORACIÓN:

¿Qué harías y pensarías si estuvieses en una marcha a vida o muerte, en la que sólo puede quedar uno vivo?
Bajo ÉSTA ESCALOFRIANTE PREMISA, King nos sumerge en una OBRA MAESTRA DE TERROR HUMANO REALISTA, NUEVAMENTE (Apocalipsis, Misery), pero no se trata de psicópatas, sino del CATALOGADO COMO PERSONAS SANAS, QUE LOGRAN SER INHUMANAS Y CRUELES, POR UN LADO, QUERIENDO OBTENER UNA RADIOGRAFÍA DE LA CONDICIÓN HUMANA BAJO CIRCUNSTANCIAS EXTREMAS (las miserias), Y FRATERNALES Y AMISTOSAS, POR OTRO, logrando una NARRATIVA INTENSA, TRANSCENDENTAL EN TÉRMINOS FILOSÓFICOS (ya que la psíquica siempre está ahí, presente en sus libros), SOCIALES, llevándonos a UNA ATMÓSFERA CLAUSTROFÓBICA, AGONIZANTE, FRÍA, DEMOLEDORAMENTE CRUEL Y ABSURDA PERO PROFUNDA E HIRIENTE, IMPACTANTE POR SU FALTA DE SENSIBILIDAD Y POR SU EXCESO DE ÉSTA, ESPELUZNANTE Y DESPIADADA POR EL CONOCIMIENTO DE LAS CIRCUNSTANCIAS DEL AURA QUE RODEA A UN GRAN GRUPO DE MUCHACHOS, EN EL QUE UNO SÓLO ESTÁ DESTINADO A LA GLÓRIA Y LOS DEMÁS A LA DESAPARICIÓN
Reseña
ES UN ENSAYO ABSOLUTO ACERCA DE LA MUERTE Y EL SIGNIFICADO DE LA VIDA (o la carencia de ésta, según pueda verse), QUE PUEDE SACAR LO MEJOR Y PEOR DE CADA INDIVÍDUO. CURIOSAMENTE, UN FIN CERCANO Y MUY PRESENTE QUE LES MOTIVA A VIVIR; YA QUE PARTE DEL SECRETO DE EXPRIMIR Y DISFRUTAR NUESTRA EXPERIENCIA EN LA TIERRA PASA, PRECISAMENTE, POR LA TOMA DE CONCIENCIA QUE SOMOS SERES MORTALES.
UNA LARGA MARCHA A LA QUE TODOS ESTAMOS AVOCADOS, PERO NO QUEREMOS SER TOTALMENTE CONSCIENTES. TÍTERES DE UNA CARRERA SIN TREGUA, MOVIDOS POR LAS CASUALIDADES Y DEVENIRES DE LA VIDA, QUE NOS LLEVAN A ACORTAR O ALARGAR NUESTRA PARTICULAR RUTA, LLENA TANTAS VECES DE BANALIDADES, INEVITABLES PERO ENRIQUECEDORAS EN NUESTRO DÍA A DÍA.


El libro consta de tres partes, muy significativas. En la primera: La salida, nos presentan a los primeros llegados y los que posteriormente van incorporándose, en un paraje que se percibe casi neutro y misterioso, estéril, para aumentar la percepción de los protagonistas.
King nos define magistralmente su ‘personaje principal’ y los que serán sus coetáneos, unos similares en carácter y otros antagonistas, pero todos con sus debilidades y traumas (LAS CICATRICES DE LA VIDA).
El autor va esbozando algunas de las reglas y porqué de la carrera, pero sin entrar mucho al trapo. Y ES QUE EN ÉSTA OBRA ES TAN IMPORTANTE EL MEDIO ( la magistral narración de la epopeya agónica y demencial de los muchachos), COMO EL FIN (el enfrentamiento de la muerte, tangible, la certeza de ésta, la magnitud de su calibre).
Nos lleva desde la salida hasta la primera tarde, en el cual el centenar de participantes han pasado el récord de permanencia de todo un pelotón junto, sin bajas. Los chicos se van posicionando, al comienzo con ciertos enfrentamientos hostiles causa de la duda y escepticismo, y vínculos de amistad inmediatos (Garraty y McVries). Las conversaciones de los grupos, son triviales y algo descabelladas, sacando a relucir sus principios, prioridades y motivaciones (sexo, poder...)., causa / efecto de un entorno descorazonador y sórdido, pero precisamente, lógicas por ello. Una mera manera de presentación de ‘armas’ y romper el hielo, exorcizar sus miedos y frustraciones...recordemos que son jóvenes, con la testosterona cargada y la competición en las venas.
En la segunda parte: La carrera, la narración ES PAUSADA PERO INTENSA Y EFECTIVA EN SU DESCORAZONADOR PROPÓSITO DE HACER MELLA EN NUESTRAS ALMAS, QUE VA DESGRANANDOSE CADENCIOSAMENTE, EXQUISAMENTE EXPLICITA, DETALLISTA y HASTA POÉTICA EN LOS MEJORES MOMENTOS Y, POR LO TANTO, DRAMÁTICA, BRUTAL Y TAJANTE EN LOS PEORES, de las que llegan a cortarte la respiración, hacerte llorar y helarte la sangre. PRECISA EN CAUSA Y TIEMPO, PERIODO QUE PARECER DURAR LOS DÍAS QUE NARRA, A PESAR DE CONVERTIRSE EN UNA LECTURA ADICTIVA Y ÁGIL, PERO QUE BIEN PUEDE RESULTAR SOFOCANTE PARA ALGUNOS, por su premeditada inmersión en la historia, sin apenas darte cuenta. Excelente King una vez más, que consigue imprimir un dramatismo existencial y opresor, intangible pero indeleble.
Acompañaremos a los chicos y seremos espectadores de su propio mundo de esfuerzo, superación, rabia, desafío, temor, crueldad, alegría, jovialidad (sí, también tiene sus momentos graciosos y excéntricos, marca de la casa), amistad y camaradería, competitividad, pena, nostalgia, compasión, entusiasmo, horror, enfrentamiento con la realidad y desmoronamiento.
Todo ello hace que tengas simpatía por personas específicas (por qué así las sientes mientras lees, al igual que en ‘Apocalipsis’, con el que recuerdo haber cogido cariño unos en concreto que no sobrevivieron...) que seguramente van a tener un final, para darte dónde más duele. Eres pues, testigo de manera masoquista. Eso, quizá se propone King también, hacer que te preguntes y plantees por qué deseas leer (y con ello, ver) la desgracia de otros, al igual que algunas personas que se agolpan en las diferentes multitudes que se reparten entre poblaciones por las que pasan los marchadores, con pasajes despiadados (las chicas en la furgoneta, los campesinos, el repartidor de sandías..).
Una lectura que va absorbiéndote y minándote poco a poco, hasta llegar a el tercio final de su segunda parte, arrollador e hiriente, sensible y dramática que te prepara para el horizonte final de la carrera.
La tercera parte: El conejo, nos narra los tramos finales, con unos agonizantes y escasos participantes, e inesperados en escena (creo que. por una vez. King no ha querido hacer más mella en nosotros y desgarrarnos del todo, quién lo lea, lo entenderá), el significado de unos de los más controvertidos protagonistas y un final cortante y seco, pero coherente con la pesadilla vivida.

LOS PERSONAJES
Ninguno de los personajes de la obra de King es malo desde un término inherente de base, sino más bien por evolución vital. Algunos son buenos y otros malos, pero desde una perspectiva acertada de gris, no hay blancos ni negros...todos bien podemos pasar de un estado a otro.
Los hay de todo y variado tipo: lúcidos, sinceros, joviales, excéntricos, camorristas, sádicos, fríos, serios, amigables, sensibles, resentidos, semi maduros, nostálgicos, rabiosos, locos, groseros, arrogantes, burlones, fríos, analíticos y filosóficos.
Ray Garraty, Peter McVries, Arthur Baker, Hank Olson, Bavkovitch, Hankness, Pearson, Scramm, Abraham y Stebbins son los más destacados.
Iba a describirlos y analizarlos uno por uno, pero prefiero que el futuro lector los vaya descubriendo y escogiendo a sus favoritos (los míos: McVries y Baker)

LAS MUERTES
La primera baja del libro resulta impactante por ser la que abre la veda, pero no es ni mucho menos la más dura. Todas las muertes son frías y brutales, a manos del escuadrón encargado de vigilar a los participantes. Unas son escatológicas, otras poéticas, rápidas, lentas, tremendamente desapacibles, desagradables, absurdas, combativas y rebeldes.
Hay cuatro muertes de los jóvenes en concreto que pueden llegar a doler mucho:
La primera de ellas es prolongada, agónica, explícita y cruel. Tremendamente brutal.
La segunda es honesta, digna, conmovedora y lúcida. Totalmente dramática.
La tercera es sentimental, triste, instantánea y permitida. Una de las más demoledoras en su epílogo.
La cuarta es seca, tajante y lúcida hasta la tranquilidad del que ve pasar su último tren y se espera lentamente a cogerlo. Una de las más inesperadas (por orden) y apego al personaje; muy lógica por el carácter del personaje.
A los futuros lectores les toca adivinar cuales son y si les resultan tan hirientes y dramáticas...

Así pues, ‘La larga marcha’ ES UNA OBRA MAESTRA EN INTENSIDAD y MINUCIOSIDAD NARRATIVA Y PROPÓSITO DE MENSAJE, CRUEL Y COMMOVEDORA, QUE TE HARÁ SUFRIR Y NO TE DEJARÁ INDIFERENTE, QUE ,INCLUSO, PUEDE MARCAR UN ANTES Y UN DESPUÉS (presumo en los que no han rozado la muerte ni han sido testigos en primera fila de ello) EN LA VIDA DEL LECTOR.
RECOMENDADA A TODO EL MUNDO, EXCEPTO A LOS MÁS SENSIBLES.



No hay comentarios:

Publicar un comentario