TITULO: Los Stone
AUTOR: Robert A. Heinlein
GÉNERO: Ciencia ficción
AÑO PUBLICACIÓN: 1952
“Los Stones” si
tuviera que resumirla en una frase, sería: la space opera de alcance para todo
tipo de público de Heinlein. Pero, y al tratarse del maestro, en ello no queda
la cosa.
El
argumento (yo lo explico)
Esta divertida, mordaz y ágil obra juvenil,
parte argumentalmente con Castor y Pollux (mecánicos natos), que desean hacer
sus pinitos autónomos dentro del comercio Inter espacial. En su empeño, el
resto de la familia de ingenieros decide embarcarse en una aventura que los
sacará de su comodidad en Luna city (de la cual el patriarca, Roger, es ex
alcalde), para aventurarse a la deriva, pasando de Luna a Marte, e incluso,
nuevos horizontes; el anillo de Ceres. The Rolling Stones, es efectivamente,
acertadísimo, pues éstos, igual que los Robinsones, se tornan nómadas (o más
bien, despierta del letargo vital, algunos, naciendo a su gusto por el
descubrimiento y vivencias, y otros, retomándolo).
Reseña
Aquí
nos encontramos con un elenco coral peliagudo y de relevancia, más allá de los
impetuosos gemelos de la familia. Esta particular, ácida y avispada familia,
encabezada por la implacable e intrépida abuela Hazel, el aventurero, pero
cauto Roger, y, la tenaz, humanitaria y practica mujer de éste: Edith, se verán
envueltos en más de un apuro (presunto peligro pirata, burocracia, tratados y
denuncias, adaptación a las nuevas tierras, averías, acondicionamiento en
distintas gravedades, supervivencia y
mantenimiento en reclusión espacial, timos, auxilio galáctico, cuarenta y
problemas de reproducción indiscriminada y sobrepoblación en su hábitat, entre
otros). Los pequeños. Lowell y Meade, también harán de las suyas; pero son un
aderezo para el lío y las trifulcas, básicamente.
Su
ritmo es sumamente ágil, con unos diálogos llenos de chispa, y episodios
aventureros que se suceden unos tras otros, hasta llegar a su ‘culminación’;
que bien podría haber sido la ‘gran‘ serie de Heinlein, si él hubiera querido.
(cuando eso de las sagas aún no se llevaba ...). Ya veis, el decano, siempre innovador y
creando precedentes.
En
su apartado crítico, por mencionar unos cuantos, hay cabida para la
discriminación de sexo en los trabajos, la xenofobia, la burocracia y las leyes
excesivas de aranceles, la influencia de los medios de comunicación y de la
caja tonta, que reduce el intelecto de las personas (Roger y Hazel escriben
guiones para una telenovela galáctica, cada cual más hilarante, que, asimismo,
es una burla directa las grapas pulp).
En
el didáctico, Heinlein fomenta una vez más la personalidad, la enseñanza, con
especial hincapié en el autodidacta, la lectura, aunque también una cierta
metodología, lógica y disciplina (sin dejar la libertad de por medio), para la
resolución y salida adelante personal. Cabe resaltar, aquí, el sentido de
solidaridad humana y la ética, a través de la figura de Edith, que ayuda a
infectados, incluso poniéndose en peligro ella. Y más de una vez, aparando a
cualquier herido o enfermo en su paso por la galaxia.
En
el técnico, el maestro hace gala de su claridad y precisión directa y sin
engorros innecesarios, al exponer algunos fundamentos sobre mecánica
industrial, así como física y matemáticas aplicables, y economía práctica.
A
tenor de lo aportado, y no por ello, se descuida el marco de trasfondo: con una
Luna city independiente, un Marte soberano, con sus leyes en pro de su planeta
(productos esenciales libres de impuestos productos de lujo con altas tasas y
los locales, protegidos de competencias externas), un universo en expansión de
colonias y comunicación, así como con tratados bien hilvanados (todo lo cual,
encaja con ‘historia del futuro’). Además, de la importancia otorgada a la
construcción y abastecimiento ecológico y la auto producción personal
planetaria, entre otros.
En
suma, bien se podría decir que ésta es una pequeña joya dentro de los juveniles
Heinlenianos, pues condensa todos los fundamentos teóricos y prácticos del
autor ( jurisprudencia, ciencia social de fundamentos y crítica, física, de leyes espaciales, matemáticas, ingeniería
mecánica llevada a la práctica dentro del desarrollo, así como su ABC sobre el
ser humano…y los gatos: Gatolisos, en la presente) sin que lleguen al punto de
tratado / os, es igual de disfrutable y ágil que cualquiera de sus obras, pero
posiblemente la más fluida y natural (y esto, viniendo de Heinlein, ya son
palabras mayores) en desarrollo; ideal para los principiantes de la ciencia
ficción clásica y del decano. Empero, ésta no deja de lado ese mensaje tan
apreciable y distintivo, marca de la casa, del valor, determinación, tenacidad,
sentido de la aventura y de la maravilla; que como bien sabía Heinlein debe
estar presente en nuestro camino vital:
-“¿cuál
es tu verdadera razón? ¿por qué quieres irte?
-¿por
qué? ¿por qué alguien quiere ir a un
sitio? ¡pues para ver lo que quiere ver! Nunca he visto los anillos. Esa es
razón suficiente como para ir a cualquier lado. Nuestra espacie lo ha estado
haciendo desde el principio. Los embotados se quedan en casa, y los brillantes
se mueven por todos lados en busca de problemas que resolver. Es el espíritu humano. No necesita una razón,
lo mismo que un Gatoliso no necesita una razón para ronronear ¿por qué
cuestionarlo todo?”

No hay comentarios:
Publicar un comentario