viernes, 17 de enero de 2020

La chica del lago


TITULO: La chica del lago
AUTOR: Steph Bowe
GÉNERO: Novela dramática, juvenil
AÑO PUBLICACIÓN: 2010
VALORACIÓN:

Recuerdo que hace ya bastante tiempo leí que ésta novela era una bonita historia de amor, y eso precisamente no ha sido mi visión general de la obra. Si tuviese que adjetivarla sería COMO UNA OBRA TRISTE, OPACA, ALGO MELANCÓLICA Y EN CONJUNTO, PSICOLÓGICAMENTE INTENSA y CHOCANTE.
El argumento  (yo lo explico)
El punto de partida que da pie al ésta historia y posterior desarrollo de una ‘relación’ amorosa, es el encuentro de los dos adolescente protagonistas de la obra. Jewel salva la vida a Sacha, rescatándolo de un lago en el que estaba a punto de ahogarse.

Pero no es sino una historia de Outsiders, dos auto marginados por propia voluntad de un mundo el cual se les antoja desolador, que les conduce al constante desasosiego y vacío existencial.
Reseña
La redacción en primera persona está narrada desde el punto de vista de ambos protagonistas, que se alternan en los capítulos en los que se suceden el desarrollo de su relación, su punto de vista acerca de la vida, y sobretodo, el porqué de su carácter negativo a través de flashbacks reflexivos y pensamientos de una tremenda carga psicológica.


Nuestros particulares ‘anti héroes’ tienen un pasado desgarrador del cual no haré spoiler, pero paso a explicar un poco su actitud..
Jewel, es una chica solitaria, desengañada con el mundo y huye del contacto humano. Con una vida en la cual su futuro carece de significado, se deja llevar, pero no desea experimentar la existencia en todas sus facetas. Está desengañada, herida y atormentada.

Sacha, es un joven más atormentado, aún que ella (su pasado y presente es más dramático) , y a pesar de tener dos buenos amigos con los que comparte parte de su intimidades, es igualmente un ser encerrado en si mismo, que cubre con una fina capa de ironía su pesar y su constante debate ( y miedo) entre continuar viviendo o dejar de hacerlo.
Ella no quiere existir. Él no quiere vivir.

La obra rebosa desencanto y relatividad en el tiempo, es etérea y poética en un sentido decadente.
Los personajes se me antojan demasiado oscuros y tristes, se regodean en sus particulares miserias en exceso. Hay poca ilusión o chispa en ellos, que, si bien se entiende en parte por su situación personal, no dejan de ser adolescentes y son seres tremendamente sombríos para su edad.
Aunque sus reflexiones son en parte acertadas, no dejan de ser deprimentes al límite, incluso para un adulto que ha pasado por más cosas en la vida.
Los secundarios intentan dar un toque de color y semi enredo clásico de las obras románticas. Digo intentan, pues también la vida no es fácil para ellos, aunque si bien, éstos dos optan por entrar en acción y superarse, a diferencia de nuestros protagonistas.

Una de los aspectos más logrados del libro es precisamente su atmósfera y el realismo con el que está tratado las desgracias personales de Sacha y Jewell. Aunque me reitero que son demasiado negativos, sí creo que sus traumas están efectivamente plasmados.

Con ‘La Chica del lago’, la autora quiere darnos un mensaje algo así cómo: en toda oscuridad hay siempre un punto de luz. Sin embargo, la globalidad de la obra enfatiza más en lo marginal del carácter y en lo negativo del asunto, y es por eso que su mensaje queda desdibujado (a pesar de su último tramo, incoherente con la generalidad de la obra, en que de una manera a la carrera y semi cómica, se intenta resolver las cruzadas personales de los jóvenes)
La recomiendo, solamente, para los muy amantes de las historias dramática al extremo y para los que busquen un enfoque diferente en un relato romántico


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