domingo, 2 de febrero de 2020

Cadete del espacio


TITULO: Cadete del espacio
AUTOR: Robert A. Heinlein
GÉNERO: ciencia ficción
AÑO PUBLICACIÓN: 1948
VALORACIÓN:

Siempre he sido de la opinión que cuando lees al gran maestro de maestros, no debes quedarte con la “aparente línea narrativa que te expone” en cada una de sus obras, pues las lecturas de Heinlein tienen muchas capas, cual la cebolla. Y dicho esto, con ‘Cadete del espacio’ me ratifico en ello una vez más, pues al re leer ésta ,a priori, narración acerca del reclutamiento, entrenamiento y un par de misiones de los cadetes novatos, el lector adulto, y especializado en Heinlein sobre todo, vislumbrará metáforas asiduas en su obra, y se sorprenderá con otras que no había tenido en cuenta en su anterior lectura.....
.El argumento  (yo lo explico)
‘Cadete del espacio’ parte con un protagonista en especial; Matt Donso, que va a pasar las pruebas para poder formar parte de éste esencial y especial cuerpo estelar, que son los patrulleros de la Galaxia, y por ende, los controladores para que la paz se siga manteniendo en el año 2075. Ya que en ésa actualidad lejana, los habitantes desconocen, afortunadamente, el significado de la palabra Guerra (una utopía que todos quisiéramos, por cierto...y Heinlein el que más a pesar que lo tildaran siempre de pro militar, xd). Allí conocerá a parte de los que serán el trío protagonista de la historia: él, Tex y Oscar, con la añadidura de un antagonista en la ecuación: Burke, y un mini alter ego de Heinlein: su teniente instructor, Wong.
Cómo os habréis fijado, aquí, y casi excepcionalmente, no hay mujeres por medio, y no es por qué no puedan ser reclutadas cómo cadetes (pues no se especifica esa información), sino porqué el autor tenía otro propósito narrativo en mente… (después lo explico).
Así pues, y con ésta triada, además de dos secundarios importantes a nivel argumental, y para el desarrollo crítico de la obra, encontraremos tres principales divisiones o partes en ésta:
Reseña
La primera parte (que establece las premisas de los principios narrativos del autor) se basa en el reclutamiento y pruebas de los aspirantes a cadetes. Aquí se nos plantea y presenta (y escanea) a todos los personajes principales a la perfección, de manera práctica y mediante sus acciones, haciéndonos ver los que ‘pueden aportar valores inherentemente positivos’ a la patrulla y los que son de base malos, codiciosos y por lo tanto, no aptos. Heinlein critica el poder por el poder, y su fanatismo, expone un futuro en el cual, más que las aptitudes específicas para obtener la plaza, es de vital importancia, la bondad del aspirante: “ no basta con que sean expertos, inteligentes y valientes...los depositarios de éste enorme poder deben tener, cada uno, un estricto sentido del honor, autodisciplina por encima de toda ambición[...] respeto por todas las libertades y la dignidad de todas las criaturas ...”
Y por lo tanto, es también un mensaje acerca del respeto por la pluralidad y la empatía con los demás: ‘cuando vayas a Roma, haz como los Romanos’. Ya que los cadetes pueden ser, además, de cualquier parte del universo.
Un dato curioso: en 1948 el maestro escribió acerca de reconocimiento por huella digital y de telefonía móvil...ahí lo dejo.


En su segunda parte, (la más filosófica, y en dónde comienza la crítica Heinleiniana) que abarca la disciplina de la enseñanza (física, matemáticas, historia del universo, valores humanos...) y entrenamiento de pruebas específicas en el exterior (astronavegación, volar por el espacio libre con propulsores...), conoceremos que hubo una revuelta de Coroneles y golpe de estado, previa a la inserción de los Cadetes espaciales como cuerpo disciplinar de la patrulla del espacio, que afortunadamente desmantelaron el arsenal que tenían en poder los militares de cabezas atómicas y que ahora están en manos , y supervisión, de los Cadetes.
Heinlein aquí critica abiertamente al militarismo llevado a todos los campos (cómo ya lo hiciera con la famosa ‘Tropas del espacio’; una casi siempre malinterpretada obra, que no hace más que satirizar, ácidamente, lo que sería un futuro en el cual sólo fuera válido una ciudadanía militar, y los demás la plebe, sin beneficios ni apenas recursos), que, bajo su opinión, es necesario tener de reserva, pero en casos excepcionales.
Wong hace una descripción exhaustiva de las diferencias entre Cadetes e Infantería:
“Toda jerarquía militar estimula la conducta conservadora [...] tiende a penalizar el pensamiento original e imaginativo”
Si bien, cabe mencionar, el auto despido de uno de los miembros más antiguos del cuerpo, a la espera de una misión, por darse cuenta que, al fin de cuentas, su oficio es un arma de doble filo..¿realmente es necesario cubrir un arsenal atómico y utilizarlo en casos mayores, llegado el momento (aun siendo un cuerpo defensivo y no ofensivo como el de los militares) ¿ no es posible la paz por la paz?
Pero no sólo tenemos crítica, ya el maestro nos describe la monotonía del espacio, y compara y equipara, el trabajo e inmersión de éste cuerpo especial, al de los pescadores de alta mar, que siempre han sido fundamentales para traer prosperidad a los suyos, pero que deben ser ‘de otra raza’ para fundirse y aguantar en ésa gran ‘ cárcel’ que es el infinito horizonte, que los absorbe hasta hacerles añorar su ‘espacio vital’ en las pequeños permisos que puedan disponer, cómo se ve reflejado en un pasaje con la vuelta temporal de Matt a su antiguo hogar.
En este tramo narrativo hay cabida para el apartado más técnico de la obra (con bastante física de por medio) y algo de Química e ingeniería, pero como siempre al servicio del argumento y no al revés. También para la parte más Space opera: con un tramo espectacularmente visual; cuando los Cadetes en ciernes aprenden a volar en el espacio.
Datos curiosos: tienen un lector vocal como el Google voz, además de un ordenador que se activa por ésta y en el cual puedes estudiar sin los dedos, haciendo anotaciones cuando hablas que quedan registradas ...¿el ordenador del futuro?. Y las sesiones principales de estudio se hacen mediante hipnosis y no hay aulas ni horarios que cubrir sino tramos de conocimiento que absorber. ¿La universidad Online en 1948? ahí lo dejo...:
“tu verdadera tarea es la de aprender a pensar” [...] “La idea básica de la escuela es que un hombre piense correctamente, automáticamente se comportará bien moralmente”

En la tercera parte, la triada protagonista (Matt: el instintivo, leal, sensible y disciplinado, Tex: el valiente y enérgico, y Oscar: el diplomático y más inteligente) es enviada a su primera misión a bordo de la Aex Triplex en búsqueda de una nave pérdida. Sin embargo, ésa no es la misión importante de éste último tramo narrativo, ya que son avisados de un SOS de una nave en Venus, debido a una revuelta local contra unos mercaderes a bordo de la Gary.
Aquí, ni más ni menos Heinlein plantea una metáfora acerca de la devastación de los auténticos Nativos Americanos por parte de los Pioneros que poblaron sus tierras y los mataron. Sus descendientes. Y con ésta, crítica el abuso de los humanos contra otros seres, y su gusto por el exterminio y la colonización..cuando no los han llamado a la fiesta, especialmente.
En el aspecto técnico se nos habla de Química Catalizadora, y en el más polémico y futurible, acerca de la posibilidad de la auto destrucción de un planeta por fusión nuclear.

Otro punto a analizar, y no cuestionar cómo raro, es que el pueblo Venusiano es básicamente un Matriarcado, en dónde la voz general es en femenino, y dónde el varón es escaso, débil y debe ser protegido. El autor siempre ha defendido la supremacía y superioridad de las mujeres.
Cosa distinta es que éstas, las Venusianas en la obra, sean un pueblo bisexual...sí, cómo lo leéis, y que, además, a los Cadetes les parezca estupendo o no les importe...y es aquí es cuando viene mi autentico descubrimiento en su re lectura. Y es que es en la consecución de la aventura, cuando se ‘cuaja’ todo lo que Heinlein va cociendo a fuego lento durante el libro, y no es ni más ni menos que: la atracción sexual entre dos de los integrantes de la triada...por descontado, es todo sumamente sutil (quizá en ésa época pensó que se lo vetarían si lo exponía abiertamente), ya que en todo momento no hay un ‘acercamiento’ visible, pero, por un lado, ves la fanfarronería de los integrantes de los Cadetes, pero que no tienen novias ni ligan (¿militares gays que ocultan sus propósitos dándoselas de machos?), y las características de éstos dos integrantes, y su inmediata ‘camaradería’, con un pasaje especialmente escandaloso metafóricamente hablando: cuando uno le comenta al otro que está guapo, aún sin serlo...o sea. ¡Me gustas y no sé por qué, hay química entre nosotros!). Y su ya consecución, con los planes de pasar juntos su permiso extraordinario y presentarse mutuamente a las familias, xd.

Así pues, Cadete del espacio resulta una de las obras más metafóricas de Heinlein ( que ya es mucho decir), que hay que ir rascando conforme lees para captar sus diversos mensajes, inteligentemente recubierta de una historieta Space para los más jóvenes, y en la que logró comenzar a integrar su aspecto narrativo liberal, sexualmente hablando, en una época en la que era impensable encontrar una ‘voz escrita’ que proclamase las libertades sexuales de las personas, y más en éste género.



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