TITULO: Cadete del espacio
AUTOR: Robert A. Heinlein
GÉNERO: ciencia ficción
AÑO PUBLICACIÓN: 1948
Siempre he sido de la opinión que cuando lees al gran maestro de
maestros, no debes quedarte con la “aparente línea narrativa que te expone” en
cada una de sus obras, pues las lecturas de Heinlein tienen muchas capas, cual
la cebolla. Y dicho esto, con ‘Cadete del espacio’ me ratifico en ello una vez
más, pues al re leer ésta ,a priori, narración acerca del reclutamiento,
entrenamiento y un par de misiones de los cadetes novatos, el lector adulto, y
especializado en Heinlein sobre todo, vislumbrará metáforas asiduas en su obra,
y se sorprenderá con otras que no había tenido en cuenta en su anterior
lectura.....
.El
argumento (yo lo explico)
‘Cadete del espacio’ parte con un
protagonista en especial; Matt Donso, que va a pasar las pruebas para poder
formar parte de éste esencial y especial cuerpo estelar, que son los
patrulleros de la Galaxia, y por ende, los controladores para que la paz se
siga manteniendo en el año 2075. Ya que en ésa actualidad lejana, los
habitantes desconocen, afortunadamente, el significado de la palabra Guerra
(una utopía que todos quisiéramos, por cierto...y Heinlein el que más a pesar
que lo tildaran siempre de pro militar, xd). Allí conocerá a parte de los que
serán el trío protagonista de la historia: él, Tex y Oscar, con la añadidura de
un antagonista en la ecuación: Burke, y un mini alter ego de Heinlein: su
teniente instructor, Wong.
Cómo os habréis fijado, aquí, y casi
excepcionalmente, no hay mujeres por medio, y no es por qué no puedan ser
reclutadas cómo cadetes (pues no se especifica esa información), sino porqué el
autor tenía otro propósito narrativo en mente… (después lo explico).
Así pues, y con ésta triada, además de dos
secundarios importantes a nivel argumental, y para el desarrollo crítico de la
obra, encontraremos tres principales divisiones o partes en ésta:
Reseña
La
primera parte (que establece las premisas de los principios narrativos del
autor) se basa en el reclutamiento y pruebas de los aspirantes a cadetes. Aquí
se nos plantea y presenta (y escanea) a todos los personajes principales a la
perfección, de manera práctica y mediante sus acciones, haciéndonos ver los que
‘pueden aportar valores inherentemente positivos’ a la patrulla y los que son
de base malos, codiciosos y por lo tanto, no aptos. Heinlein critica el poder
por el poder, y su fanatismo, expone un futuro en el cual, más que las
aptitudes específicas para obtener la plaza, es de vital importancia, la bondad
del aspirante: “ no basta con que sean expertos, inteligentes y valientes...los
depositarios de éste enorme poder deben tener, cada uno, un estricto sentido
del honor, autodisciplina por encima de toda ambición[...] respeto por todas
las libertades y la dignidad de todas las criaturas ...”
Y
por lo tanto, es también un mensaje acerca del respeto por la pluralidad y la
empatía con los demás: ‘cuando vayas a Roma, haz como los Romanos’. Ya que los
cadetes pueden ser, además, de cualquier parte del universo.
Un
dato curioso: en 1948 el maestro escribió acerca de reconocimiento por huella
digital y de telefonía móvil...ahí lo dejo.
En
su segunda parte, (la más filosófica, y en dónde comienza la crítica
Heinleiniana) que abarca la disciplina de la enseñanza (física, matemáticas,
historia del universo, valores humanos...) y entrenamiento de pruebas
específicas en el exterior (astronavegación, volar por el espacio libre con
propulsores...), conoceremos que hubo una revuelta de Coroneles y golpe de
estado, previa a la inserción de los Cadetes espaciales como cuerpo disciplinar
de la patrulla del espacio, que afortunadamente desmantelaron el arsenal que tenían
en poder los militares de cabezas atómicas y que ahora están en manos , y
supervisión, de los Cadetes.
Heinlein
aquí critica abiertamente al militarismo llevado a todos los campos (cómo ya lo
hiciera con la famosa ‘Tropas del espacio’; una casi siempre malinterpretada
obra, que no hace más que satirizar, ácidamente, lo que sería un futuro en el
cual sólo fuera válido una ciudadanía militar, y los demás la plebe, sin
beneficios ni apenas recursos), que, bajo su opinión, es necesario tener de
reserva, pero en casos excepcionales.
Wong
hace una descripción exhaustiva de las diferencias entre Cadetes e Infantería:
“Toda
jerarquía militar estimula la conducta conservadora [...] tiende a penalizar el
pensamiento original e imaginativo”
Si
bien, cabe mencionar, el auto despido de uno de los miembros más antiguos del
cuerpo, a la espera de una misión, por darse cuenta que, al fin de cuentas, su
oficio es un arma de doble filo..¿realmente es necesario cubrir un arsenal
atómico y utilizarlo en casos mayores, llegado el momento (aun siendo un cuerpo
defensivo y no ofensivo como el de los militares) ¿ no es posible la paz por la
paz?
Pero
no sólo tenemos crítica, ya el maestro nos describe la monotonía del espacio, y
compara y equipara, el trabajo e inmersión de éste cuerpo especial, al de los
pescadores de alta mar, que siempre han sido fundamentales para traer
prosperidad a los suyos, pero que deben ser ‘de otra raza’ para fundirse y
aguantar en ésa gran ‘ cárcel’ que es el infinito horizonte, que los absorbe
hasta hacerles añorar su ‘espacio vital’ en las pequeños permisos que puedan
disponer, cómo se ve reflejado en un pasaje con la vuelta temporal de Matt a su
antiguo hogar.
En
este tramo narrativo hay cabida para el apartado más técnico de la obra (con
bastante física de por medio) y algo de Química e ingeniería, pero como siempre
al servicio del argumento y no al revés. También para la parte más Space opera:
con un tramo espectacularmente visual; cuando los Cadetes en ciernes aprenden a
volar en el espacio.
Datos
curiosos: tienen un lector vocal como el Google voz, además de un ordenador que
se activa por ésta y en el cual puedes estudiar sin los dedos, haciendo
anotaciones cuando hablas que quedan registradas ...¿el ordenador del futuro?.
Y las sesiones principales de estudio se hacen mediante hipnosis y no hay aulas
ni horarios que cubrir sino tramos de conocimiento que absorber. ¿La
universidad Online en 1948? ahí lo dejo...:
“tu
verdadera tarea es la de aprender a pensar” [...] “La idea básica de la escuela
es que un hombre piense correctamente, automáticamente se comportará bien
moralmente”
En
la tercera parte, la triada protagonista (Matt: el instintivo, leal, sensible y
disciplinado, Tex: el valiente y enérgico, y Oscar: el diplomático y más
inteligente) es enviada a su primera misión a bordo de la Aex Triplex en
búsqueda de una nave pérdida. Sin embargo, ésa no es la misión importante de
éste último tramo narrativo, ya que son avisados de un SOS de una nave en
Venus, debido a una revuelta local contra unos mercaderes a bordo de la Gary.
Aquí,
ni más ni menos Heinlein plantea una metáfora acerca de la devastación de los
auténticos Nativos Americanos por parte de los Pioneros que poblaron sus
tierras y los mataron. Sus descendientes. Y con ésta, crítica el abuso de los
humanos contra otros seres, y su gusto por el exterminio y la
colonización..cuando no los han llamado a la fiesta, especialmente.
En
el aspecto técnico se nos habla de Química Catalizadora, y en el más polémico y
futurible, acerca de la posibilidad de la auto destrucción de un planeta por
fusión nuclear.
Otro
punto a analizar, y no cuestionar cómo raro, es que el pueblo Venusiano es
básicamente un Matriarcado, en dónde la voz general es en femenino, y dónde el
varón es escaso, débil y debe ser protegido. El autor siempre ha defendido la
supremacía y superioridad de las mujeres.
Cosa
distinta es que éstas, las Venusianas en la obra, sean un pueblo bisexual...sí,
cómo lo leéis, y que, además, a los Cadetes les parezca estupendo o no les
importe...y es aquí es cuando viene mi autentico descubrimiento en su re lectura.
Y es que es en la consecución de la aventura, cuando se ‘cuaja’ todo lo que
Heinlein va cociendo a fuego lento durante el libro, y no es ni más ni menos
que: la atracción sexual entre dos de los integrantes de la triada...por
descontado, es todo sumamente sutil (quizá en ésa época pensó que se lo
vetarían si lo exponía abiertamente), ya que en todo momento no hay un
‘acercamiento’ visible, pero, por un lado, ves la fanfarronería de los
integrantes de los Cadetes, pero que no tienen novias ni ligan (¿militares gays
que ocultan sus propósitos dándoselas de machos?), y las características de
éstos dos integrantes, y su inmediata ‘camaradería’, con un pasaje
especialmente escandaloso metafóricamente hablando: cuando uno le comenta al
otro que está guapo, aún sin serlo...o sea. ¡Me gustas y no sé por qué, hay
química entre nosotros!). Y su ya consecución, con los planes de pasar juntos
su permiso extraordinario y presentarse mutuamente a las familias, xd.
Así
pues, Cadete del espacio resulta una de las obras más metafóricas de Heinlein (
que ya es mucho decir), que hay que ir rascando conforme lees para captar sus
diversos mensajes, inteligentemente recubierta de una historieta Space para los
más jóvenes, y en la que logró comenzar a integrar su aspecto narrativo
liberal, sexualmente hablando, en una época en la que era impensable encontrar
una ‘voz escrita’ que proclamase las libertades sexuales de las personas, y más
en éste género.

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