domingo, 2 de febrero de 2020

El día de pasado mañana


TITULO: El día de pasado mañana
AUTOR: Robert A. Heinlein
GÉNERO: ciencia ficción
AÑO PUBLICACIÓN: 1949
VALORACIÓN:

El argumento  (yo lo explico)
En él caso de ‘el día de pasado mañana’ (‘sexta columna’ en su título original, alusión a la permanente ocultación del contraataque al enemigo mientras se estudian sus puntos flacos). Nos enfrentamos a un Heinlein que expone a nivel narrativo una distopia post apocalíptica en EEUU, que ha sido prácticamente destruido y totalmente invadido por los Panasiáticos (algo así como un cruce de los hindúes con los orientales, los cuales han dominado prácticamente el planeta y los continentes por lo que deja entrever el maestro). Por lo cual, un puñado de supervivientes, entre militares y científicos (los principales son: Admore de inteligencia militar y su mano derecha Thomas, además del antiguo coronel Calhoun del departamento de investigación), resolverán a agruparse y defender su antiguo estado, volviéndolo a recuperar de modo encubierto, mediante la fundación de un nuevo dogma religioso entre el millar existentes en variación; la del Dios Mota. Esto hará que pasen totalmente desapercibidos, propagando una insurgencia social y aparentemente pasiva... no si algún que otro conflicto de por medio, en lo que el nuevo dominio oriental cree en un modo más de actuar de los siervos humanos mundanos.
Reseña
El panorama que nos presenta el autor es de un continente desolado, forzado por la ‘Ley de no intervención ‘después de varias guerras (con la dirección de los soviéticos a los chinos, y después a los norteamericanos) y sin ‘antifaces’ con pases marcados para todos sus habitantes, que les hacen vivir y gozar del sol por orden del emperador Panasiático, totalmente fascista y totalitarista, pero que no es tan disparatado en según qué sitios. El análisis que hace es que la opresión está en todas partes, y la libertad se juzga del modo en la balanza que tú te encuentres, o las cartas que te toquen, según se vea. Algo que es remarcable es el tema de la memoria Racial, que según Heinlein es la causa de la invasión de estos mestizos en la obra; Una clara alusión al abuso de los blancos contra los demás a lo largo de la historia.

Todo esto previamente explicado es porqué, y siendo escrito en plena post II guerra mundial, al hombre, presumo, se le tildaría de plena resaca emocional de ésta, pero creo que fue bien deliberadamente, ( ya os digo que opto por ésta segunda conjetura, pues he leído mucho sobre el maestro, de la misma época, y es casi toda la demás narrativa es totalmente opuesta en discurso) cómo abordó la trama y desarrollo a nivel propagandístico- folletinesco. Si aquí el estilo Heinleiniano se encrudece, excede en acidez y grosería al nombrar de forma racista a los dominantes ficticios de la obra como monos y otras perlas...cosa bastante excepcional, sino excepcional del todo (como anteriormente lo que he comentado, pero quería recalcarlo); y es que él era mucho más elegante, y sobre todo, más intolerante a nivel generalizado...vamos, que no es sólo cuestión de color o credo que Heinlein critique a un sector en concreto. Porqué eso, particularmente, lo hace con sus compatriotas; y aquí en forma de mascarada para complacer al gran público.
La calidad de la obra, pese a resentirse un pelín a nivel equitativo, no es para nada mala, y la destreza Heinleiniana, marca de la casa, es innegable. Haciendo que te leas en dos u tres sentadas dicha novela, debido a su buena dosis de acción dialogada y de ‘avanzadilla’.
En añadidura a esto, tenemos la siempre efectiva y convincente línea paralela al desarrollo del argumento, la filosófica critica Heinleiniana, que disecciona la fe, la política y la sociedad, con especial hincapié en la primera. Un símil del tono de ‘Forastero en tierra extraña’ y’ Tiempo para amar’ pero sin el refinamiento y la sensación de Epopeya de ésas, sino con la mofa como guía, simplemente. Aún así, leer el libro es sentar los precedentes de lo que posteriormente se daría de manera más ambiciosa, y con más solera elaborativa.
En el apartado científico, Heinlein vuelve a ser cuasi profético pues a través del descubrimiento por parte de los insurgentes, el que ellos denominan ‘El efecto Ledbetter’; que exprimido al máximo, divide el átomo a placer, jugando con la invisibilidad, la edificación hasta límites insospechados; los diferentes campos materiales y su no materialización (ocultar estancias o personas asimismo, entre otros menesteres....muy útiles para la guerra, transformar átomos del metal en Nitrógeno para disolverse en el aire, frecuencias perturbadoras de onda hacía determinado sector vivo y hacia las comunicaciones, la explosión Coloidal de las células del cuerpo, y hasta la curación del Ántrax). Estando escrita en los 40, el bueno de Heinlein nos habla de las bombas biológicas raciales, profecía aún en fase de experimentación actualmente. Muy alucinante, pero pausible si se para a pensar detenidamente.
Otra de las cosas que me han sorprendido es que hay alguna escena sanguinaria explicitita en tan temprana etapa de su narrativa. Si bien justificada por el tono, principalmente estratégico, dentro de un marco de rebelión social.

No es el mejor Heinlein, pero se lee y muy bien, por ser hábil en mezclar géneros, conseguir una atmósfera y personajes realistas en plena época Catastrófica, con ésa esencia chulesca e irreverente de lo que sería el ambiente cargado post guerra en los Yankees (con su engreimiento testarudo a la par que sumamente farolero y obcecado por su egocentrismo marisabidillo..así es como lo pinta tal cual. ¿creéis no es una crítica indirecta?), así como sentar precedentes en el género y por él mismo en este caso, además de profecías en el apartado científico- social. Pues parte de ello está ocurriendo.
Recomendado para los que gusten del viejo Heinlein y los que disfruten, especialmente, con las historias de estrategias militares encubiertas en tono jovial a la par que severo. Una obra liviana, a priori patriótica, pero con mofa debajo de su ‘costra dorada’, que, repito, sin ser su mejor contribución narrativa, empero que guarda algunas buenas lecturas y visiones de fondo, además de, profecías.



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