TITULO: El día de pasado mañana
AUTOR: Robert A. Heinlein
GÉNERO: ciencia ficción
AÑO PUBLICACIÓN: 1949
El argumento (yo lo explico)
En él caso de ‘el día de pasado mañana’ (‘sexta columna’ en su título original,
alusión a la permanente ocultación del contraataque al enemigo mientras se
estudian sus puntos flacos). Nos enfrentamos a un Heinlein que expone a nivel
narrativo una distopia post apocalíptica en EEUU, que ha sido prácticamente
destruido y totalmente invadido por los Panasiáticos (algo así como un cruce de
los hindúes con los orientales, los cuales han dominado prácticamente el
planeta y los continentes por lo que deja entrever el maestro). Por lo cual, un
puñado de supervivientes, entre militares y científicos (los principales son:
Admore de inteligencia militar y su mano derecha Thomas, además del antiguo
coronel Calhoun del departamento de investigación), resolverán a agruparse y
defender su antiguo estado, volviéndolo a recuperar de modo encubierto,
mediante la fundación de un nuevo dogma religioso entre el millar existentes en
variación; la del Dios Mota. Esto hará que pasen totalmente desapercibidos,
propagando una insurgencia social y aparentemente pasiva... no si algún que
otro conflicto de por medio, en lo que el nuevo dominio oriental cree en un
modo más de actuar de los siervos humanos mundanos.
Reseña
El
panorama que nos presenta el autor es de un continente desolado, forzado por la
‘Ley de no intervención ‘después de varias guerras (con la dirección de los
soviéticos a los chinos, y después a los norteamericanos) y sin ‘antifaces’ con
pases marcados para todos sus habitantes, que les hacen vivir y gozar del sol
por orden del emperador Panasiático, totalmente fascista y totalitarista, pero
que no es tan disparatado en según qué sitios. El análisis que hace es que la
opresión está en todas partes, y la libertad se juzga del modo en la balanza
que tú te encuentres, o las cartas que te toquen, según se vea. Algo que es
remarcable es el tema de la memoria Racial, que según Heinlein es la causa de
la invasión de estos mestizos en la obra; Una clara alusión al abuso de los
blancos contra los demás a lo largo de la historia.
Todo
esto previamente explicado es porqué, y siendo escrito en plena post II guerra
mundial, al hombre, presumo, se le tildaría de plena resaca emocional de ésta,
pero creo que fue bien deliberadamente, ( ya os digo que opto por ésta segunda
conjetura, pues he leído mucho sobre el maestro, de la misma época, y es casi
toda la demás narrativa es totalmente opuesta en discurso) cómo abordó la trama
y desarrollo a nivel propagandístico- folletinesco. Si aquí el estilo
Heinleiniano se encrudece, excede en acidez y grosería al nombrar de forma
racista a los dominantes ficticios de la obra como monos y otras perlas...cosa
bastante excepcional, sino excepcional del todo (como anteriormente lo que he
comentado, pero quería recalcarlo); y es que él era mucho más elegante, y sobre
todo, más intolerante a nivel generalizado...vamos, que no es sólo cuestión de
color o credo que Heinlein critique a un sector en concreto. Porqué eso,
particularmente, lo hace con sus compatriotas; y aquí en forma de mascarada
para complacer al gran público.
La
calidad de la obra, pese a resentirse un pelín a nivel equitativo, no es para
nada mala, y la destreza Heinleiniana, marca de la casa, es innegable. Haciendo
que te leas en dos u tres sentadas dicha novela, debido a su buena dosis de
acción dialogada y de ‘avanzadilla’.
En
añadidura a esto, tenemos la siempre efectiva y convincente línea paralela al
desarrollo del argumento, la filosófica critica Heinleiniana, que disecciona la
fe, la política y la sociedad, con especial hincapié en la primera. Un símil
del tono de ‘Forastero en tierra extraña’ y’ Tiempo para amar’ pero sin el
refinamiento y la sensación de Epopeya de ésas, sino con la mofa como guía,
simplemente. Aún así, leer el libro es sentar los precedentes de lo que
posteriormente se daría de manera más ambiciosa, y con más solera elaborativa.
En
el apartado científico, Heinlein vuelve a ser cuasi profético pues a través del
descubrimiento por parte de los insurgentes, el que ellos denominan ‘El efecto
Ledbetter’; que exprimido al máximo, divide el átomo a placer, jugando con la
invisibilidad, la edificación hasta límites insospechados; los diferentes
campos materiales y su no materialización (ocultar estancias o personas
asimismo, entre otros menesteres....muy útiles para la guerra, transformar
átomos del metal en Nitrógeno para disolverse en el aire, frecuencias
perturbadoras de onda hacía determinado sector vivo y hacia las comunicaciones,
la explosión Coloidal de las células del cuerpo, y hasta la curación del
Ántrax). Estando escrita en los 40, el bueno de Heinlein nos habla de las
bombas biológicas raciales, profecía aún en fase de experimentación
actualmente. Muy alucinante, pero pausible si se para a pensar detenidamente.
Otra
de las cosas que me han sorprendido es que hay alguna escena sanguinaria
explicitita en tan temprana etapa de su narrativa. Si bien justificada por el
tono, principalmente estratégico, dentro de un marco de rebelión social.
No
es el mejor Heinlein, pero se lee y muy bien, por ser hábil en mezclar géneros,
conseguir una atmósfera y personajes realistas en plena época Catastrófica, con
ésa esencia chulesca e irreverente de lo que sería el ambiente cargado post
guerra en los Yankees (con su engreimiento testarudo a la par que sumamente
farolero y obcecado por su egocentrismo marisabidillo..así es como lo pinta tal
cual. ¿creéis no es una crítica indirecta?), así como sentar precedentes en el
género y por él mismo en este caso, además de profecías en el apartado
científico- social. Pues parte de ello está ocurriendo.
Recomendado
para los que gusten del viejo Heinlein y los que disfruten, especialmente, con
las historias de estrategias militares encubiertas en tono jovial a la par que
severo. Una obra liviana, a priori patriótica, pero con mofa debajo de su
‘costra dorada’, que, repito, sin ser su mejor contribución narrativa, empero
que guarda algunas buenas lecturas y visiones de fondo, además de, profecías.

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