viernes, 27 de marzo de 2020

Destino la luna


TITULO: Destino la luna
AUTOR: Robert A. Heinlein
GÉNERO: Ciencia ficción
AÑO PUBLICACIÓN: 1950
VALORACIÓN:

El argumento  (yo lo explico)
'Destino la luna' es la historia de cómo tres cargos dentro de un proyecto de gobierno americano: un director y doctor jefe, un vicealmirante y el jefe de la compañía de aviación Barnes deciden simular el largamente postergado lanzamiento de un cohete piloto a la luna, cuando en realidad lo efectuarán. No sin toda una serie de problemas de por medio, que se irán acrecentando conforme de desarrolle su soñado propósito.
Reseña
Esta obra del maestro toca, como ya hizo con anterioridad pero en otra vertiente, el tema de los pioneros - conquistadores, el de los locos visionarios que arriesgaron sus vidas y se lanzaron al vacío (nunca mejor expresado) en búsqueda de la primera imprenta del hombre (y de un estado) en un astro intacto aparentemente.
Sin ‘darse la mano’ con ‘Historia del futuro’, ‘Granjero de las estrellas’ y’ La luna es una cruel amante’, sí confluye casi a la perfección en el universo argumental Heinleniano espacio- temporal y nos remite (especialmente a los avanzados en Heinlein, con guiños, entre otros, acerca de la ocupación atómica en el espacio y el emplazamiento del cohete,; todo en las obras anteriormente comentadas además de en ‘Cadete del espacio’) a los albores de sus deliberaciones acerca de ésta temática imprescindible para el desarrollo de la Sci fi en su globalidad.

Y ahí, al origen es dónde nos encontramos con lo que podría ser un tratado histórico del primer proyecto llevado a cabo por parte de tres sacrificados y audaces Colón (sí, a él se le menciona, obvio) en lo que sería una cruzada necesaria pero de no retorno, y que abriría la veda para la posterior consecución de ése y otros astros (¿de verdad alguien cree que todo fue tan perfecto en el primer contacto del hombre en la luna en 1969?..si es que lo hubo, claro).
Bajo una capa de narración jovial, ágil, directa, pero fascinante en lo referente a todo el conflicto del alunizaje y los problemas de desviación de la nave en su trayectoria (con un tratado de física y matemáticas llevado con la excelencia de la pedagogía liviana en pos de la particular historia), además de la exactitud del estado mental y físico de unos cuerpos ajenos dentro de un transporte en constante cambio gravitatorio- atmosférico. Heinlein introduce muchos temas y nos los pone sobre la mesa para que reflexionemos sobre todo ello.
Éste se decidió a hacer un auténtico ‘repaso’ al ser humano y su desconocimiento, pero también a su arrojo, que lo puede catapultar a lo más grande o a la mayor de las miserias, según se vea. Así que en ésta engañosa baraja de desarrollo (por su aparente simplicidad), el decano trata acerca de la burocracia, del gusto por la dominación de los Estados Unidos de América (con otra critica hacía la bomba atómica), el sabotaje, los medios de comunicación (especialmente visionaria la escena en la cual uno de los tripulantes decide dar en exclusiva una entrevista a un rotativo a cambio de gananciales), la tercera guerra mundial y los fantasmas humanos que la rodean, sobre la paz y la posibilidad de unificación espacial por el bien global, la seguridad de una nación y el sacrificio de unos llamados para el avance del universo (siempre que sea llevado a cabo por el lado correcto):
“[...]Eso es lo importante, no nosotros. El hombre muere, la sociedad perpetúa[...]”

Grande Heinlein una vez más, qué decir que no haya dicho anteriormente, salvo que su obra lo engrandece, y especialmente, engrandece a éste maravilloso pero tantas veces, pedante género que se va por las ramas y olvida lo importante: al hombre y l todo ser vivo y las consecuencias de sus actos dentro de un aún maravilloso y misterioso universo que nos rodea y nunca muere, por mal uso que hagamos de él y sus fuentes de sabiduría.

Nota: Si le pongo un tres, es porque al haber leído y releído tanto de Heinlein, yo siempre hago media escalativa al otorgar entre todas sus obras, pero igualmente está realmente bien escrito (cómo siempre, por otra parte).



No hay comentarios:

Publicar un comentario