TITULO: Destino la luna
AUTOR: Robert A. Heinlein
GÉNERO: Ciencia ficción
AÑO PUBLICACIÓN: 1950
El
argumento (yo lo explico)
'Destino la luna' es
la historia de cómo tres cargos dentro de un proyecto de gobierno americano: un
director y doctor jefe, un vicealmirante y el jefe de la compañía de aviación
Barnes deciden simular el largamente postergado lanzamiento de un cohete piloto
a la luna, cuando en realidad lo efectuarán. No sin toda una serie de problemas
de por medio, que se irán acrecentando conforme de desarrolle su soñado
propósito.
Reseña
Esta
obra del maestro toca, como ya hizo con anterioridad pero en otra vertiente, el
tema de los pioneros - conquistadores, el de los locos visionarios que
arriesgaron sus vidas y se lanzaron al vacío (nunca mejor expresado) en
búsqueda de la primera imprenta del hombre (y de un estado) en un astro intacto
aparentemente.
Sin
‘darse la mano’ con ‘Historia del futuro’, ‘Granjero de las estrellas’ y’ La
luna es una cruel amante’, sí confluye casi a la perfección en el universo
argumental Heinleniano espacio- temporal y nos remite (especialmente a los
avanzados en Heinlein, con guiños, entre otros, acerca de la ocupación atómica
en el espacio y el emplazamiento del cohete,; todo en las obras anteriormente
comentadas además de en ‘Cadete del espacio’) a los albores de sus
deliberaciones acerca de ésta temática imprescindible para el desarrollo de la
Sci fi en su globalidad.
Y
ahí, al origen es dónde nos encontramos con lo que podría ser un tratado
histórico del primer proyecto llevado a cabo por parte de tres sacrificados y
audaces Colón (sí, a él se le menciona, obvio) en lo que sería una cruzada
necesaria pero de no retorno, y que abriría la veda para la posterior
consecución de ése y otros astros (¿de verdad alguien cree que todo fue tan
perfecto en el primer contacto del hombre en la luna en 1969?..si es que lo
hubo, claro).
Bajo
una capa de narración jovial, ágil, directa, pero fascinante en lo referente a
todo el conflicto del alunizaje y los problemas de desviación de la nave en su
trayectoria (con un tratado de física y matemáticas llevado con la excelencia
de la pedagogía liviana en pos de la particular historia), además de la
exactitud del estado mental y físico de unos cuerpos ajenos dentro de un
transporte en constante cambio gravitatorio- atmosférico. Heinlein introduce
muchos temas y nos los pone sobre la mesa para que reflexionemos sobre todo
ello.
Éste
se decidió a hacer un auténtico ‘repaso’ al ser humano y su desconocimiento,
pero también a su arrojo, que lo puede catapultar a lo más grande o a la mayor
de las miserias, según se vea. Así que en ésta engañosa baraja de desarrollo
(por su aparente simplicidad), el decano trata acerca de la burocracia, del
gusto por la dominación de los Estados Unidos de América (con otra critica
hacía la bomba atómica), el sabotaje, los medios de comunicación (especialmente
visionaria la escena en la cual uno de los tripulantes decide dar en exclusiva
una entrevista a un rotativo a cambio de gananciales), la tercera guerra
mundial y los fantasmas humanos que la rodean, sobre la paz y la posibilidad de
unificación espacial por el bien global, la seguridad de una nación y el
sacrificio de unos llamados para el avance del universo (siempre que sea
llevado a cabo por el lado correcto):
“[...]Eso
es lo importante, no nosotros. El hombre muere, la sociedad perpetúa[...]”
Grande
Heinlein una vez más, qué decir que no haya dicho anteriormente, salvo que su
obra lo engrandece, y especialmente, engrandece a éste maravilloso pero tantas
veces, pedante género que se va por las ramas y olvida lo importante: al hombre
y l todo ser vivo y las consecuencias de sus actos dentro de un aún maravilloso
y misterioso universo que nos rodea y nunca muere, por mal uso que hagamos de
él y sus fuentes de sabiduría.
Nota:
Si le pongo un tres, es porque al haber leído y releído tanto de Heinlein, yo
siempre hago media escalativa al otorgar entre todas sus obras, pero igualmente
está realmente bien escrito (cómo siempre, por otra parte).

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