AUTOR: Brian K. Vaughan, Cliff Chiang, Matt Wilson y Jared K. Fletcher
GÉNERO: novela gráfica, ciencia
ficción
AÑO PUBLICACIÓN: 2018
Con
la cuarta entrega de la serie, se llega al meollo principal del asunto: de qué
trata su arco argumental exactamente (eso, teniendo en cuenta, que no nos lo
giren sus autores en posteriores entregas). Mediante la importante aparición de
una dibujante que tiene relación con ciertos códigos que las chicas relacionan
con la contienda que están viviendo (todo muy deus ex machina, hay que
decirlo), las cosas se clarifican y debo decir, sin poner un spoiler, que bebe
mucho de las fuentes de Heinlein y Leiber, especialmente; cosa que una ya
sospechaba (pues es vieja en esos prados). De hecho, es una mezcla (o
influencia directa, cómo quieran decirle) de ambos.
O
sea que, una vez desvelada la pequeña intriga (o esperanza que albergaba),
sigue quedando por delante una aventura, que igualmente, es ágil y atrayente de
leer debido a sus múltiples referencias, ese arte tan 80s y las chicas
protagonistas; de las que aún nos queda la duda del porqué de su incursión en
el embrollo.
Con
todo, ha sido un volumen con mucha acción, bien hilvanado, unos bandos
definidos y unas protagonistas a las que se le va cogiendo cada vez más
aprecio.
Por
cierto, las tinturas me siguen pareciendo de lo mejorcito de este cómic, y la
puesta en escena de planos ‘dimensionales’ enormes del presente, me han
encantado.

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