TITULO: La desagradable profesión de Jonathan Hoag
AUTOR: Robert A. Heinlein
GÉNERO: ciencia ficción, fantasía
AÑO PUBLICACIÓN: 1940 - 1959 (relatos) / 1977 (M.Roca)
El argumento (yo lo explico)
En esta compilación, el gran Heinlein nos demuestra sus aptitudes para
todo lo que se le pusiera por delante; en el presente, el abordaje del misterio
como vía para su desarrollo en los relatos que la conforman. Así, mediante cinco grandes historias que contienen
la misma temática en concepto: la creación, a varios niveles y con diversos
enfoques, el decano nos sumerge en una intriga continua y llena de
entretenimiento, pero por encima de todo, en la auto reflexión, una vez
finalizados ellos.
Reseña
Siempre
que reseño relatos, suelo comentar aquellos que más me han gustado. Tratándose
de mi debilidad lectora: Heinlein, no quiero hacerlo, siendo consciente que hay
algunos superiores a otros. Sin embargo, todos son de notable, por la fecha en
que fueron ideados, por su originalidad en el momento, su excelente tratamiento
y acometer personal su función.
A continuación, os describo el argumento de cada uno y mis impresiones y comentarios al respecto:
1/ La desagradable profesión de Jonathan Hoag (1942):
Jonathan Hoag sufre un tipo de amnesia rara y, además, tiene una extraña sustancia bajo las uñas que no comprende y le aterroriza. Contrata el servicio de unos detectives (Randall y Craig) para que le sigan y así poder saber qué hace por el día, después de desfallecer su intento con el doctor Podbury.
Esta
notable novela corta (o relato largo, como se quiera ver), es completamente
atrapante y contiene una atmosfera muy en la línea de la serie negra clásica,
lleno de misterio. Los personajes, especialmente el binomio de investigadores,
le acaban de dar ese toque descarado, escéptico y astuto, que le va tan bien al
género (personajes 100% Heinleninanos, por otra parte). Heinlein, sabiamente
(como no podía ser de otro modo), se recrea en su intriga central (contada
metafóricamente y con omisiones, que incrementan la intensidad) que va
arrastrando con astucia conforme avanza su desarrollo. El decano crea un halo
de incertidumbre personal y filosófico- vital en la figura de Hoag, analizado
desde el punto de vista del avispado matrimonio detectivesco (los verdaderos
protagonistas de la historia), que llevan de la ‘manita’ al lector por dónde
Heinlein place. Con ello, de manera endiabladamente maquiavélica, el lector se
enreda una, y otra vez, dejándole deducir lo que el escrito desea en ese
momento, para darle la vuelta nuevamente.
Su
argumento y planteamiento es sumamente interesante, por enfoque y tratamiento,
además de la sabiduría de su desarrollo. Un Heinlein fantástico (pero
científico de fondo), y (como siempre, no nos engañemos) ambicioso, que aquí
incluye sus temas favoritos: comida, sexo y gatos, acertadamente en la trama.
Pero por encima de todo, la cúspide de su temática y tónica predilecta: la
sociedad, desde raíz.
“¿Cómo
luchar si no puedes creer a tus propios ojos?”
Me
ha gustado mucho.
2/
El hombre que vendía elefantes (1957):
John
Watts es un antiguo y solitario comerciante, que viaja en autobús a una feria
estatal, cuando comienza a recordar su maravillosa vida junto a su esposa
Marta.
Este
es un relato ciertamente emotivo y cálido, basado en el recuerdo y con un aura
de ensoñación muy especial. Repleto de flashbacks nostálgicos y curiosos,
protagonizados por una alegre y peculiar pareja que gustaba de recorrer el
país, fabulando grandes ventas (elefantes).
Quizá
a día de hoy, su misterio y final no sorprendan, pero en su momento estoy segura
que lo haría. Y es que, y una vez más, el maestro fue precursor de posteriores
y aclamadas historias con ese mismo giro, llevadas a la pantalla dentro una
excelsa y famosa serie clásica.
Empero,
Heinlein, más que sorprender, pretendía sumergir al lector en una atmosfera
especial de dicha y fantasía, a la par que emotividad. Y vaya si lo consigue.
Me
ha gustado mucho.
3/
Todos vosotros zombies (1959):
La
base del argumento es el testimonio desgarrador y traumático de una madre
soltera, contado a un presunto camarero, (que después resulta ser un agente del
tiempo) acerca del robo de su hija. Entonces el agente le propondrá el trato de
recuperarla y vengarse del desalmado que se la robó volviendo al pasado. Pero
todo ello a cambio de su reclutamiento.
Basado
en un concepto filosófico, Heinlein nos muestra su maestría una vez más. Un
relato extraordinario, enrevesado y perturbador, con un giro tremendo y
original. La mejor parábola de viajes temporales. Es mi cuarta o quinta
relectura, y me continúa fascinando. Heinlein en su máximo esplendor y
expresión, con gancho y dejándote con la boca abierta en su primera lectura; os
lo aseguro. Y altamente disfrutable, en posteriores ocasiones.
Me
ha encantado.
4/
Ellos (1941):
Un
hombre (del cual desconocemos su nombre incluso), está encerrado en un
psiquiátrico. Cree que su mujer urde algo en su contra, y que es diferente a
todos.
Un
misterioso, hábil y profundo relato filosófico, que mediante le soliloquio del
protagonista, disecciona el significado vital, poniendo en la mesa varias
teorías, para enredo (y digestión pensante) del lector. Analiza, entre otros,
la consciencia, absoluta vs la memoria, manipulable y perecedera, y critica la
religión como vía de la distorsión de la verdad, volviéndola en mentira
convincente. Su final contiene dos lecturas; ambas geniales.
Una
historia que ha servido de precursora a conocidas obras literarias y a éxitos
en la pantalla grande.
5/
Nuestra hermosa ciudad (1949):
El
título que da nombre al relato, es el diario de la localidad donde transcurre
la historia. Peter es un sarcástico columnista, que una tarde charlando con
Papy (encargado de un aparcamiento local), descubre que el remolino al que Papy
nombra ‘Gatita’, está dotado de vida e inteligencia.
Heinlein
nos presenta un bizarro relato, a modo de parodia e impregnado de crítica
socio-institucional, además de denuncia. Dotada de achispados diálogos y
personajes con garra. Es precursora de su “La bestia estelar” en esencia, pero
con un enfoque más surrealista y acelerado; en la base de las comedias con
trasfondo social y socarronería; cosa que compartía con Capra.
Sin
ser su mejor muestra, es una narración corta del maestro, que sirve de ejemplo
perfecto para descubrir la engañosa ligereza de sus escritos, llenos de entre
líneas y mensaje.
Me
ha gustado mucho.
6/
Y construyó una casa torcida (1941):
Quintus
Tead es un arquitecto con sita en la lujosa y ostentosa California. Casando de
los convencionalismos y peticiones de la población, convence a un amigo y
colega de profesión para construirle una casa única: un Teresacto, que
desafiará las estructuras tradicionales.
Ingenioso relato de ciencia ficción, que
explora y expone el mundo de las dimensiones (paralelismos, espacios y tiempo)
y su teoría, introduciendo al lector en una narrativa jocosa (por el desenfado
de los personajes), misteriosa, un cuanto angustiosa y claustrofóbica. Tanto la
presentación del diseño de la casa, como el tratamiento de su laberíntica
morada y entorno; dice mucho de Heinlein. A parte de precursor e inspirador
para posteriores films y series (dentro y fuera del género), la trama sigue
funcionado en su lectura presente
Me
ha gustado mucho.

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