lunes, 13 de julio de 2020

Renco y el tesoro


TITULO: Renco y el tesoro
AUTOR: Emili Teixidor
GÉNERO: infantil
AÑO PUBLICACIÓN: 1986
VALORACIÓN:

El argumento  (yo lo explico)
Esta obra infantil trata de un chico huérfano y desamparado por las lluvias que arreciaron a su hospicio, el cual llega a un pueblo y se hospeda en varias casas de los principales habitantes; éstos llevados por la intriga del tesoro que augura al chiquillo.
Reseña
Resulta curioso como se aprecia una obra con el paso del tiempo, y más aún por haberse modificado poco mi opinión al respecto, aunque mejorándola.
Cuando lo leí de pequeña, lo encontré algo tedioso, poco lucido, y su final espantoso.
Al releerlo en edad adulta (y con muchos libros a las espaldas), he denotado un aspecto narrativo sumamente sobrio que envuelve a una historia, a priori y como primera lectura, fantástica y con elementos de misterio y algo de enredo. Y es que, todo el trasfondo de la familia de Renco, y más en concreto su padre músico, trata el tema de la guerra, los exiliados políticos y los Maquis. En el caso del poema- jeroglífico, la investigación a cargo del inspector Gandesa (digno nombre de cualquier novela del gran Gisbert; creo que es un homenaje a él), hace que el desarrollo de la obra discurra por la vía de las conversaciones, con entradas y salidas de los personajes, y sus aportaciones para engrosar el enredo, pero, además, con el objetivo de filosofar al lector y enseñarle la importancia de las cosas, y de las personas (su selección y prioridad). Igualmente, me ha parecido que es un libro poco lucido a vista de un niño, pues no contiene situaciones atrapantes, ni un misterio excepcional; es demasiado costumbrista, y, evidentemente, su ‘tesoro’ me sigue pareciendo pobre; pero esta vez a ojos del mismo protagonista (no entiendo su entusiasmo al respecto; un adulto sí lo valoraría). No empero, he de reconocer que es una obra muy bien hilada, ideada cono sub lectura y con el elemento, tan escaso por aquellos tiempos y en su rango de lectura, de elementos finales abiertos a interpretación y deducción.
En resumen, un libro mucho más apreciable como adulto que como niño, pero con la traba de su temática tan solemne y lógica. Y ojo, una ya había leído a Pedrolo por aquella época y su ‘mossegar-se la cua’, una novela negra muy adulta y dura.



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